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Visita cultural a Caravaca de la Cruz y Calasparra

Los alumnos de 2º ESO estuvieron, el día 12 de abril,realizando una actividad complementaria, con los objetivos de analizar y valorar las manifestaciones artísticas religiosas como expresiones de la fe del hombre dentro de su entorno geográfico; conocer el desarrollo de la religiosidad popular en diversos lugares de la región; desarrollar el sentido crítico antes las diferentes manifestaciones; tomar contacto real y cercano con la naturaleza; descubrir la riqueza que supone la convivencia, la amistad y el compartir; analizar el mensaje predominante en las fiestas, devociones y prácticas religiosas del entorno a visitar; actitud receptora ante el hecho religioso en general y ante el hecho cristiano, así como ante cualquier manifestación humana de la búsqueda de sentido y aprecio de los valores humanos expresados en los ritos, en los signos y en los testimonios religiosos.

El día lo comenzamos en el paraje natural de Las Fuentes del Marqués. Este paraje esta situado a 2 kilómetros del casco urbano en dirección oeste. Todo el parque está surcado por pistas y caminos que facilitan el acceso y la visita y disfrute de este precioso paraje, alguno de los cuales sirve de puerta a otras pistas forestales que se internan en los barrancos de la Sierra del Gavilán (Barranco del Nevazo y Barranco del Agua).

A continuación nos dirigimos al Santuario de la Vera Cruz de Caravaca. Se encuentra situado en la cima de un montículo amurallado, visible desde puntos distantes del enclave urbano, erigiéndose en un lugar excepcional y un enclave de referencia. Constituye el núcleo más importante de la ciudad por su significado histórico, cultural y religioso. A la explanada del Santuario se accede desde la Cuesta del Castillo.

El castillo se remodelará durante el siglo XVII para albergar el Santuario. El templo actual fue erigido a partir de 1617, sobre la base del primitivo de la Vera Cruz, siendo el autor de la traza el arquitecto carmelita Fray Alberto de la Madre de Dios. Las obras dieron comienzo el 16 de julio.

El bastión más moderno, la muralla, está datado en los inicios del siglo XIX, coincidiendo con la Guerra de la independencia.

El 18 de marzo de 1944 es declarado Monumento Histórico Nacional.

El Santuario, edificado en el siglo XVII en el interior de la antigua fortaleza medieval levantada por los musulmanes, tiene entrada por una puerta situada en la muralla que mira hacia poniente. Esta, recientemente restaurada, es de planta irregular y rodea el recinto, conservando catorce baluartes y torreones de época medieval, el más elevado de los cuales se halla en la parte Este y se conoce con el nombre de ‘Torre Chacona’.

El Museo de la Vera Cruz está ubicado en la tradicional Casa del Capellán, en el Santuario de la Vera Cruz, y se compone de tres salas dedicadas a la historia de la Sagrada Reliquia, al ajuar litúrgico y a la arqueología del Santuario. Su colección básica procede del antiguo Museo de Arte Sacro e Historia de la Vera Cruz.

En el sótano del museo encontramos restos arqueológicos de las murallas, torres y mazmorra del antiguo castillo medieval que existió bajo la actual iglesia y museo. También se ha recuperado el foso de la Guerra de la Independencia, los grandes aljibes medievales, y la torre de las Toscas, donde se ubica la Oficina de Atención al Peregrino.

Seguidamente nos dirigimos al Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza (Calasparra). Los primeros datos escritos del Santuario de la Virgen de la Esperanza datan del siglo XVII, si bien existen fundamentos para pensar que la Virgen es venerada desde mucho antes.

Cuenta la leyenda que un pastor que guardaba su ganado en estas cuevas, excavadas por las aguas del río, encontró la imagen  “La Pequeñica”, seguramente olvidada por algún caballero cristiano. El pastor comunicó de su valioso hallazgo a las autoridades eclesiásticas y civiles de Calasparra, que con los habitantes del pueblo vinieron alborozadas y quisieron llevarse la imagen para ser venerada en el pueblo. Dice la leyenda que la Virgen se hizo tan pesada para su tamaño, que todos comprendieron que era aquí, en la cueva, donde deseaba ser venerada, y decidieron, por tanto, acondicionarla.

El porqué y cuándo se colocó junto a la Virgen de la Esperanza (La Grande) la “Pequeñica” (La Aparecida), no se sabe con exactitud, pero sí se conoce que en el año 1786 ya se veneraban juntas, y que en 1840,  fue nombrada la primera patrona de Calasparra.

Después de una buena comida y un merecido descanso vuelta a casa.

 

Armando Meca Solano

Profesor de Religión

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